jueves, 18 de octubre de 2012

Mis tres segundos contigo y la arquitectura de las situaciones

            Esto de escribir otra vez, resulto ser una de mis metas inconclusas que mas agrado me ha causado. Y fue inesperado, ya que desde el momento de bombardear de ideas una hoja de Word, luego leerla, avergonzarse por lo escrito, corregir redacción y con un click, hacer público esa compleja red de pensamientos que incluso podrían ser tan compleja, como la red física neuronal que la soporta. Sin embargo, tener registro tangible de este proceso de crecimiento podría ser interesante al redescubrirlo cuando una situación difícil de llevar se haga presente en la vida.
Hoy, me encuentro sumergido en una dinámica de silencio. Y aporta mucho las largas jornadas laborales apartado un poco del mundo. Cuando sientes que el mundo se vuelve un caos, es necesario apartarse para en silencio rescatar lo perdido.
Esta jornada, no estuvo exenta de cuestionamientos internos y creo que es el momento de hacerlos, ya que forzadamente me encuentro en una pausa donde todo análisis es bueno, permitiéndome esclarecer las respuestas a varias interrogantes.
Sin embargo, esta jornada fue de un tenor distinto, de un tenor mas mitológico o esotérico, atendiendo a las señales del universo. Hace un par de días, bajo el sol de la costa, con una vista privilegiada del mar, una copa de vino, un cigarro y una conversación  extensa con una desconocida y muy agradable mujer, abrieron nuevas interrogantes. Su voz y su expresión que transmitían experiencia de vida, sumado a su calidez humana lograron que me interesara mucho en su charla para que de copa en copa, debatiéramos desde lo humano a lo divino. Una de las conclusiones que me quedo en la cabeza fue el simple acto de no dejar de luchar, mas aun cuando siento que en algún punto de los 30 dejé de hacerlo. Aunque lo más notable de su conversación fue su explicación de los 3 segundos.
El concepto y su explicación nacieron a partir de unos pequeños pero importantes acontecimientos que sucedieron en mis 30. Caminando por la calle y frente a una mirada desconocida, sentí visceralmente que esa mirada algún día me sería familiar. No tenia claro en que contexto y nivel, pero tenia la certeza que así sería. El resto es historia. Fue entonces cuando esta amable mujer me dice “es que experimentaste los 3 segundos del reconocimiento”. Luego de una extensa explicación y emoción por lo contado, volví a casa y atendiendo a mi naturaleza de querer saber el porqué de todo, busque información de lo explicado por mi amiga sin embargo no encontré muchas referencias.
               Los 3 segundos de reconocimiento, tienen que ver con el tiempo que se demora el ser humano en reconocer a una persona importante en tu vida. Ese reconocimiento es inconsciente ya que involucra a la vista, la mente y el cuerpo, en forma instantánea, lo que no nos permite razonar claramente con lo que sucede. En mi caso fue esa presión interna que me decía… esa mirada es.
                Un par de veces me había pasado, el reconocer a distancia a personas que habían sido importantes y aún lo son en mi vida. Amigas, amigos, familiares… Sintiendo su aroma, su voz a distancia. Pero esta vez estaba frente a una persona totalmente desconocida para mí y esos impulsos viscerales eran muy claros. Tenía la certeza de conocer esa mirada.
En mis largas jornadas aislado del mundo, he pensado respecto de esta teoría esotérica del reconocimiento. Y creo que es cierta. Lo que no me logro explicar es… será mutuo ese reconocimiento?. Que triste sería reconocer a una persona y que esta no pueda reconocerte.
Por otro lado y por formación profesional, tiendo a cuestionarme hasta lo inexplicable. Considero que en este mundo y en este universo todo tiene una razón de ser. Y es lo que quiero saber. Las frases de “No eres tu, es el destino” o “se cayo porque tenia que caerse” no me hacen sentido, mas aun cuando las causas tienen su efecto.
En forma personal, mi vida esta muy regida por la arquitectura de las cosas. Su estructura, su razón de ser. En esos años de estudio aprendí que el reconocimiento tiene 3 estructuras básicas: La imagen, el aspecto y la forma. Llevándolos a conceptos de reconocimiento, la imagen tiene que ver con los recuerdos desde un punto de vista subjetivo que generalmente es positivo. “Es como lo bonito de algo”. El aspecto, si bien también tiene su razón subjetiva, se relaciona con lo global, como esta situación logra encajar o se relaciona con una mas general. Finalmente, la forma apunta a lo objetivo, que tan bueno o malo es una situación. Con estas reglas básicas y al extrapolarlas podemos acercarnos a la realidad de las cosas con una visión mas positiva.
No pretendo cuestionarme mis 3 segundos contigo ni la arquitectura de las situaciones. Lo que pretendo hoy es darle sentido a lo que hoy no me parece que lo tenga. Y si para ello requiero mas jornadas en silencio hablando solo, seguiré recorriendo estos parajes alejado un poco del caos del mundo. No soy ermitaño, pero hoy es necesario apartarse, en honor a esos 3 segundos.

martes, 16 de octubre de 2012

Ha sido una intensa semana de largas charlas de autocuidado, autosanado y todos los autos que se refieren a los proceso de crecimiento propio. Es que pensar un día que lo tienes todo, absolutamente todo y al otro día darte cuenta que el cliche de "No necesito nada mas" sacado de la boca de Bill Parrish (Anthony Hopkins) en Meet Joe Black de Martin Brest, es simplemente eso... un estado de felicidad momentáneo Creo humildemente, que en algunos casos, como el de Bill Parrish, -la felicidad plena como estado de vida- debe ser reflexión de cuando se ha vivido una larga vida ad portas de morir.

Sin embargo no es mi caso (no porque tal vez mañana no pueda morir), si no que por el hecho de que aun no he vivido una larga vida como para reflexionar si lo he tenido todo o no. En este proceso de "tratar de entender" el porque de las cosas, el cual fue gatillado por un evento traumático, como sucede en muchos de los cuestionamientos a nuestro actuar y pensar. Primero que todo, me cuestione el simple hecho de cuestionarme... porque hoy me estoy haciendo tantas preguntas y no ayer por ejemplo?. Simple! ayer dije que lo tenía todo!

Tal vez, fui un poco apresurado en declararme absolutamente feliz, cegandome a la posibilidad remota de que algo pudiese estar fallando en mi vida, en mi actuar o en mi pensar. Es que la naturaleza humana no lleva peligrosamente a la arrogancia (Tenemos casos desde el Titanic hasta las Torres Gemelas), a la subjetividad y a la negación de lo que realmente nos molesta, mas aun cuando no existe plena conciencia de lo que esta pasando a tu alrededor.

En segunda instancia, mi cuestionamiento se dirigió a mi actuar. Hace un tiempo, cuando  volvi a la ciudad, el regresar me traía con una gran mochila llena de metas. Estas metas, de gran espectro, iban desde las profesionales, personales, familiares, banales etc. Y eran esas metas las que me daban animos de seguir caminando sonriente por la vida. Hablo de intensidad, la cual pocas personas tienen y que hace que tus logros sean mas valiosos. Esa intensidad también entrega una fuerza infinita para crecer, amar e incluso, perdonar.
En algun punto de mis 30, olvide esa mochila en un rincón del tiempo, con la típica consigna de "mañana sera el día"...  y fueron pasando días  semanas, meses y la olvide!. Resultado al día de hoy... una culpa conmigo por no responder a mis propias necesidades. Si no soy capaz de mantenerme "contento" como poder siquiera pensar en mantener a alguien contento.!!!.

Todo esta tremenda "paja mental" ha sido tema de discusión entre mis pares. Unas opiniones van desde el "Estás mal negro!", otras  apuntan a "y que tiene que ver ese tremendo dilema con el hecho que todo terminara?", y finalmente otros que asienten con la cabeza, lo cual asumo que por lo menos validan mi posición.

Básicamente apunto a hecho de crecer. En mi caso, esa mochila llena de metas son parte de mi crecimiento como persona, como ser individual y solitario. Ese acto de crecer implica necesariamente aprender... a conocer, a comprender, a callar muchas veces, a no hacerlo en otras, a sonreír y a amar.

Mi mochila como dije antes, la olvide en algún rincón. Y entre el shock de lo sucedido y la confusión del momento no pude rescatarla rápidamente  Hoy pesa mucho mas que la ultima vez que la tuve en mis hombros. Creo que se debe a que me sentí a gusto en una zona de comodidad, sin pretender salir a buscar nuevas metas. Y para que no pese, hay que alivianarla... para ello, existen infinidades de posibilidades. Desde olvidar cada una de las que cargaste, ignorarlas un rato o cargárselas al mas cercano. Yo elijo otra opción, la de vaciar la mochila cumpliendo las metas. Hoy mi meta es expresar, no reprimir y volver a sonreír  Las siguientes las iremos descubriendo de a poco. Por hoy tengo esa meta. El aminar será lento, ya que sin ser parte de una guerra, pareciese que estuve en una... una explosión, silencio, luego mucho ruido y finalmente la herida. Pero ahí esta la mochila y decidí cargarla otra vez. Y al decir cargarla no hablo en sentido de carga como peso agobiante, si no mas bien como carga de un mochilero que se emociona por tomar una ruta. Ahi esta lo necesario para "sobrevivir". En mi mochila está lo necesario para crecer.

Quien sabe... tal vez cuando tenga 65 pueda decir... No necesito nada mas!El discurso de Bill Parrish.